Marta Cruz, Co-founder & Managing Partner en NXTP Ventures, Comparte su impacto


¿Qué gatilla la pionera creación de NXTP Ventures y cómo ha sido la evolución hacia las inversiones de impacto en la región?

Cuando empezamos en el año 2011, vimos la gran oportunidad que existía de invertir en startups de base tecnológica digital en etapa temprana, que estuvieran haciendo una disrupción a través de la tecnología para resolver los grandes problemas de las empresas y habitantes de nuestra región. Eso fue lo que nos inspiró.

En esa época el flujo de startup no era tan grande como hoy, aunque había startup naciendo con equipos fundadores muy buenos, curiosos y con ganas de hacer compañías de gran alcance, globales o al menos regionales, tomando como ejemplos e inspiración compañías que habían nacido como startups en la década de los 90/2000, como Mercado Libre, OLX o Patagon, en donde sus founders se convirtieron en los modelos a seguir, el semillero de startups creció rápidamente.

Adicionalmente, nosotros teníamos mucho conocimiento del mundo de la tecnología, por lo que no sólo íbamos a poder ayudarlos con dinero a través de la inversión como venture capital, sino también con nuestro conocimiento y red de contactos. En esa época los costos de la tecnología habían bajado dramáticamente por lo tanto era mucho más económico desarrollar un mínimo producto viable, salir al mercado y probar el modelo de negocios a través de plataformas digitales, por lo tanto con una pequeña inversión al inicio, y mucho agregado de valor y la posibilidad de hacer follow on de nuestras inversiones considerábamos que podíamos lograr un portafolio de startups que podían demostrar crecimientos exponenciales, impactando fuertemente en nuestra región y teniendo retornos económicos importantísimos.

Ahí es donde vimos la oportunidad, y tomado el ejemplo de otros jugadores relevantes como YCombinator y Techstart en US, que ya lo estaban haciendo y mostrando resultados sorprendentes, definimos, determinamos -como buenos emprendedores que somos- que podíamos hacer un fondo de inversión en etapas tempranas desde Argentina para toda la región, en donde aportando capital y conocimiento a más de 200 startups, que si bien muchas de ellas iban a desaparecer, más del 40% iban a ser las compañías que podrían seguir operando y que le iban a dar retorno al fondo y a sus inversionistas a valores exponenciales. En el modelo inicial consideramos que íbamos a tener un unicornio y hoy contamos con 6…

La evolución hacia las inversiones de impacto tanto desde el fondo 1 (con 194 startups invertidas) como el fondo 2 (con 20 startup invertidas) fue un casi descubrimiento. Lo que nosotros hacíamos tenía mucho impacto (y fue la razón por la cual me comprometí y me enamoré de este proyecto con visión de largo plazo y que traería algo bueno para toda la región), y hoy podemos decir que lo que buscábamos era la democratización del acceso. Acceso a la educación, las finanzas finanzas, a mejoras en productos y servicios para poblaciones desatendidas y para las PYMES, que tenían una gran necesidad de hacer su transformación digital. Entonces nos dimos cuenta de que podíamos tomar algunas métricas de los startups, los empleos que generaban, la inclusión de la mujer en la fuerza laboral, cómo impactaban en el planeta las métricas de sustentabilidad… y a medida que pasaba el tiempo, nos convencíamos cada vez más.

María Laura Tinelli de Acrux Partners nos sacó el velo y nos dijo “señores, ustedes son una compañía de impacto”. Ahí empezamos a ser mucho más conscientes de todo esto y nos certificamos como Empresa B. Nosotros tenemos un sentido del impacto que tiene que ver con el triple impacto. Consideramos que el impacto económico es necesario para hacer sustentables tanto las compañías en las que invertimos como el fondo (para tener retornos y poder seguir invirtiendo) pero obviamente es una consecuencia del impacto que se genera en los aspectos mencionados, por eso consideramos este triple impacto en conjunto y es así como venimos operando en los últimos 12 años.

Destaco la labor que venimos haciendo desde 2012, donde bajo mi responsabilidad, empezamos a robustecer del rol de las mujeres emprendedoras de alto impacto. Se trata de aquellas que desarrollan proyectos con posibilidad de ser escalables y basados en tecnología, a través del acompañamiento para la creación de “WeXchange” por parte del BID Lab y su fundadora, Susana García Robles. A partir de ahí surgió mi comunidad “Emprendedora LAC” (Comunidad Emprendedora de Latinoamérica y el Caribe), con la cual diseñamos un manifiesto en donde las emprendedoras se comprometen a construir empresas de alto impacto, empresas que tienen la posibilidad de ser regionales, y motivamos a los inversores a que miren seriamente las empresas lideradas por mujeres porque realmente tienen una gran capacidad de ser sustentables y viables a lo largo del tiempo y generadoras de de mucho valor. Las empresas que tienen equipos mixtos tienden a buscar este triple impacto con mucha más claridad y precisión desde su fundación.

Por otro lado, junto a Susana García Robles fundamos “WeInvest” con el objetivo de inspirar, poner al frente y transparentar a las mujeres que están dentro de los fondos de inversión y demostrar la importancia que tienen cuando toman el rol de inversoras en Fondos de Inversión, Family Offices, Private Equity y las inversoras ángeles. Las mujeres tienden a evaluar las compañías en modo diferente y complementario a lo que hacen los hombres solos y está probado que sus portafolios tienen más compañías con impacto y diversidad de género.

Finalmente nos convertimos en los catalizadores de emprendimientos para que tomen esta conciencia de impacto y ponerlo en su ADN. Para nosotros es una gran responsabilidad pues nos convertimos en los catalizadores del tema de impacto de todos los emprendimientos en los que invertimos.

Desde el principio empezamos a explicarles cómo deberían medir el impacto que están generando. Cada una de las compañías de nuestro portafolio tienen muy en claro todas las métricas de impacto y hacen la correlación como estan alineados con los ODS.

Soy una convencida de que tanto emprendedores como inversores empiezan a tener una mayor conciencia de que en el futuro no habrá proyectos, ni inversiones que no tengan un propósito, y ese propósito es mejorar la vida de los habitantes de toda nuestra región. La gran mayoría de la población de nuestro país y de la región, está desatendida en casi todas las categorías de consumo. Del mismo modo, la mayoría de las empresas más tradicionales tienen serias dificultades para innovar y realizar la transformación tecnológica y digital necesaria para abastecer a las nuevas generaciones.


Hay mucho que construir para lograr esa democratización del acceso a productos y servicios. Para permitir inclusión financiera, inclusión laboral (primer empleo; empleos de calidad, como lo son los empleos solicitados por las llamadas empresas de la economía del conocimiento), acceso a la educación tecnológica y digital, acceso al cuidado de la salud.

Y quienes lo están resolviendo? Emprendedores tecnológicos y científicos que están construyendo un futuro donde la innovación y la cultura de innovación está plasmada en su ADN. Y es así como desarrollan sus proyectos y generan valor, contribuyendo a la sustentabilidad a largo plazo. Y esto genera impacto: impacto social, ambiental y económico, ya que las tres patas de esta mesa son necesarias para lograr proyectos en el largo plazo. Y, obviamente este tipo de emprendedores también buscarán inversores en donde el impacto sea un KPI importante. Y así es como se construye un círculo virtuoso


¿Cómo observas el desarrollo de las inversiones de impacto en LATAM y cuál crees que será su evolución o crecimiento este año?


Creo que la evolución de las inversiones de impacto en todo LATAM está teniendo un crecimiento no tan explosivo pero sí sostenible. En el futuro no van a existir inversores que no miren concretamente el impacto que están generando con su aporte de capital y conocimiento en mentoreo, coaching y todo el andamiaje de apoyo que los inversores de capital inteligente podemos aportar. Esto realmente se va a disparar en tanto y en cuanto los inversores de fondos también busquen tener una conciencia de impacto. Como que esto va de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Cuando digo de arriba hacia abajo me refiero a que los fondos e inversores institucionales, individuales, multi family office, súper ángeles y ángeles, estén convencidos de invertir en aquellos espacios y fondos que consideren y tengan el tema del impacto en el ADN y por otro lado, que los emprendedores nazcan con ese ADN de impacto. Ahí es como en definitiva, se logrará que todo el ecosistema de inversión considere dentro de su tesis de inversión aquellas inversiones que estén generando un impacto positivo en toda nuestra región.





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