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 29 NOVIEMBRE 2023

DIARIO FINANCIERO

INNOVACIÓN Y STARTUPS

ENTREVISTA A MARÍA JOSÉ MONTERO
Socia y Directora de FIS Ameris

“Greenwashing”, el principal desafío de la inversión de impacto

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Montero dijo que una empresa no puede declarar un propósito sin estar segura de tener procesos que lo acompañan.

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Aunque sigue siendo considerada como una industria de nicho en el país, poco a poco las inversiones de impacto han ido ganando terreno frente a otras más tradicionales, para abordar los desafíos ambientales y sociales.

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Este tipo de inversiones no solo busca obtener rentabilidad financiera, sino también generar un impacto social o ambiental apostando por startups o instituciones que busquen solucionar desafíos en estos ámbitos.

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Para la socia y directora de FIS Ameris, brazo de inversión de impacto de la administradora general de fondos Ameris Capital, María José Montero, el desafío “más relevante y grande” de las inversiones de impacto es el greenwashing o ecoblanqueo, concepto que alude a una estrategia de mercado utilizada por algunas compañías para aparentar ser más respetuosas con el medio ambiente de lo que en realidad son.

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“Es deber de todos los que estamos involucrados hacer frente a esto, hacer lo que decimos hacer y ser consecuentes. Uno no puede declarar un propósito sin estar seguro de tener procesos que lo acompañan”, comentó.

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La ejecutiva, que esta semana participó como oradora del tercer Encuentro Nacional de Inversión de Impacto Cataliza de GSG Nab Chile y Fundación Chile, dijo que FIS Ameris debutó en 2010, “incluso antes de que se acuñara el concepto. Era una idea súper innovadora y distinta a lo que se venía haciendo, porque implica un cambio de paradigma”.

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A la fecha han ejecutado dos fondos de inversión de impacto y están en su tercero, con un portafolio, según su sitio web, que está compuesto por 25 proyectos, entre ellos, TriCiclos, firma de soluciones de reciclaje; Balloon Latam, que apoya emprendedores rurales; Lazarillo, que creó una app para personas ciegas; además instituciones como la Bance Ética.

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Respecto del objetivo de inversión, la ejecutiva explicó que apuntan a organizaciones con y sin fines de lucro, con buenas prácticas y que buscan resolver un desafío social o ambiental, y que está pensada para otorgar un piso de rentabilidad financiera con la idea de maximizar el impacto.

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Además, dijo que a la hora de invertir se rigen por los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) de las Naciones Unidas, con especial énfasis en desigualdad, educación y vivienda social. Pese a tener su propia área, Montero dijo que Ameris Capital también ha “avanzado” en una estructura ligada a temas de impacto, con estrategias ligadas a los criterios ESG (Ambiental, Social y Gobernanza).

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“Las distintas áreas del negocio han ido incorporando estas variables en la toma de decisiones de inversión y administración de activos”, afirmó.

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Métrica y retos

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Montero explicó que la literatura coincide en que las inversiones de impacto deben cumplir con cuatro características: rentabilidad financiera; resultados sociales o ambientales; intencionalidad y medición constante.

Respecto del primer eje, afirmó que las inversiones de impacto no son filantropía y que el retorno puede variar.

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Sobre la intencionalidad afirmó que los fondos de inversión deben buscar un propósito y que no se llega a él por “casualidad”. Pero Montero puso énfasis en la medición, a la que calificó como la característica “más relevante” de todas.

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“Muchos dicen que es difícil y puede ser que tenga algo de novedad (con lo que se hacía), pero no es imposible”, dijo.

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Explicó que en FIS Ameris la estrategia para medir los resultados y el impacto de cada proyecto es llevar un registro o métrica interna en base a una teoría de cambio para establecer el propósito de las instituciones y cada uno de los objetivos principales medibles.

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“Nos basamos en reposoitorios de datos e indicadores y los cruzamos con los ODS. Una vez al año hacemos un reporte interno y un tercero independiente evalúa a cada una de las empresas”, comentó Montero.

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Respecto de los retos para avanzar en inversión de impacto en Chile, señaló que si bien ya se está hablando de este tipo de inversiones y habría varios actores interesados como los mismos fondos de inversión y family offices, hay desafíos pendientes. Entre ellos, destacó la importancia de avanzar en una medición estandarizada del impacto de cada inversión en las instituciones; crear espacios de aprendizaje en torno a esta tendencia y capacitar a sus actores; y “entender” el cambio de paradigma que este proceso significa y que cambia la mirada del riesgo-retorno. “También hay un tema regulatorio, de cómo las políticas inhiben o no el desarrollo de esto. Si el Estado tiene un rol que cumplir o no, y qué tan rápido podemos crecer. Hay países en que el Estado ha ayudado mucho a acelerar estos procesos”, dijo la ejecutiva.

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